La visita que ayer realizó el Ayuntamiento para la prensa a las obras de la barbacana y Puerta del Capitel de la Alcazaba han venido a corroborar punto por punto la denuncia efectuada por Badajoz Adelante en septiembre de que no se puede entrar con una excavadora en un muro de la Alcazaba árabe del S. XII, pues aunque, como ya dijo BA en su día, el forro de piedra sea contemporáneo, su función es contener y proteger en su interior los muros originales y construcciones más antiguas y sensibles, como ahora se pone de manifiesto, al haber aparecido restos de la época almohade y otros de los siglos XV y XVI. De hecho la excavadora fue inmediatamente retirada tras nuestra denuncia y a partir de entonces se ha excavado con medios manuales y con una arqueóloga a pie de obra como solicitó Badajoz Adelante, lo que ha provocado la paralización de la destrucción total del muro, que es lo que contemplaba el proyecto antes de la denuncia de nuestro partido, y que ahora el arquitecto reconozca que se va a proceder a la reconstrucción de lo derribado como exigía BA, señal inequívoca de que teníamos razón en nuestra denuncia.

En este sentido, hay que recordar que la leyes de Patrimonio protegen también las diferentes rehabilitaciones realizadas en los muros a lo largo del tiempo, aunque sean contemporáneas, al tratarse de obras destinadas a proteger un Bien de Interés Cultural y Monumento Nacional, como es nuestra magnífica Alcazaba, por lo que en ningún caso se puede entrar con una excavadora en ella para romper sus estructuras, como hizo el Ayuntamiento y los arquitectos encargados de esta obra.

Sorprende también la actitud del arquitecto director de una obra que se paga con dinero público, es decir con el de todos nosotros, al insultar a Badajoz Adelante llamándonos frívolos, cuando ahora se demuestra que teníamos razón. No estaría de más que algunos técnicos, como este señor, antes de intervenir en obras de rehabilitación de monumentos antepusiese a su ego personal el conocimiento de la Ley del Patrimonio Histórico Español de 1985 y de la Ley del Patrimonio Histórico de Extremadura de 1999 para adecuar sus proyectos y sus métodos a las obras que emprenden, entre los que no están, desde luego, entrar con una excavadora en un castillo medieval.