ALLÍ CELEBRABAN LOS ANTIGUOS EDILES DE BADAJOZ EL DÍA DE SAN JOSÉ

Badajoz Adelante solicita al Ayuntamiento tratar con dignidad los restos arqueológicos aparecidos en el interior del baluarte de la Trinidad, a la mayor brevedad posible, pues proceden seguramente de la antigua cripta del Convento de la Trinidad.

La prensa se ha hecho eco de que las lluvias del pasado fin de semana han dejado al descubierto huesos humanos en la zona arqueológica en la que se ha descubierto la antigua muralla medieval de la ciudad, en el interior del Baluarte de la Trinidad, en la zona donde se ubica la Cruz de los Caídos y las estatuas de Ávalos de los cuatro Evangelistas.

Para Badajoz Adelante es absolutamente inconcebible que pasados varios días del hallazgo casual ni el Ayuntamiento de Badajoz ni Patrimonio de la Junta de Extremadura hayan hecho nada para recoger los huesos para su estudio y datación, así como limpiar la zona para seguir excavando, pues ahí está una parte de la historia de Badajoz, algo que a los políticos locales y regionales parece no importar al estar más pendientes de sus pactos de partido que de los ciudadanos y del patrimonio común de todos los pacenses.

Desde el partido local independiente BA se preguntan si los restos óseos históricos en lugar de Badajoz hubiesen aparecido en Mérida qué estaría ocurriendo. Seguro que la zona ya estaba aislada y los arqueólogos trabajarían día y noche en el yacimiento, pero como éste está en Badajoz, no le dan ninguna importancia.

Como dato curioso hay que señalar que este convento de la Santísima Trinidad tuvo una gran afinidad con el Cabildo Municipal, pues allí celebraban los antiguos ediles de la ciudad la festividad de San José, Patrón antiguo de Badajoz. Pero, claro, para que nuestros representantes políticos del Ayuntamiento actual supiesen este y otros detalles deberían haber leído y conocer algo de la Historia de Badajoz.

El Convento de la Santísima Trinidad

Este antiquísimo monasterio pacense se llamaba Convento de Padres Trinitarios Calzados de la Redención de Cautivos de la Santísima Trinidad.

El edificio databa del S. XIII, fijando Solano de Figueroa su fundación el 21 de Diciembre de 1274 bajo el reinado de Alfonso X. Lo funda Fray Domingo Pedro, también llamado Pedro Domínguez.

La protectora del convento fue Doña Mayor Gutiérrez, madre de Alfón Godínez, ministro del Rey Sancho IV. Ella lo dotó de casas y propiedades pues parece ser que se trataba de una mujer de gran riqueza, dándose el curioso dato de que ”pagaba a los diezmos pacenses mil reales anualmente.”

El edificio, destruido en 1812, llegaba desde la rampa que se encuentra próxima a la Puerta de Trinidad hasta la calle Calado. Éste era de poco valor artístico, destacando el claustro, realizado por el fraile Simón Núñez de Ascensión, que labró prodigiosamente los mármoles del mismo, cuyos restos de columnas se podían observar hasta no hace mucho tiempo.

El convento poseía diversas capillas: la del Sagrario, Santo Cristo, Nuestra Señora de Belén, San Blas y Nuestra Señora de la Paz, dándose entierro en el mismo a los caballeros de la familia Hoces.

Así mismo, se veneraba en este centro a la imagen de Nuestra Señora de las Angustias, que participó en rogativas públicas en el año 1734, y de la que no tenemos más noticias.

Parece ser que tuvo muchos frailes ilustres que citan los libros de historia: Uno de ellos acompañó a Hernando de Soto a la Florida y otro sirvió a los reyes junto al Cardenal Cisneros.

Recibiendo ya escasas rentas para su sostenimiento en el S. XVI, fue suprimido en 1770 por la <<Real Zedula sobre Padres Trinitarios>> del Rey Fernando VII. Esto provocó la salida de los religiosos de la ciudad, con gran pesar del pueblo por los muchos servicios prestados durante siglos por la comunidad a los pacenses con sus obras de piedad, pues parece ser que poseían hospital para enfermos. Los ciudadanos solicitaron al Rey la restitución del convento, sin resultado, pues los religiosos ya se habían marchado a otros conventos de Andalucía.

Posteriormente, en 1795, el pacense D. Manuel Godoy, ”Príncipe de la Paz”, concedió la petición de que volvieran a la ciudad los Religiosos Trinitarios, pero el convento quedó destruido en 1812 con la toma de Badajoz por las tropas inglesas de Lord Wellington y del General Kempt en la Guerra de la Independencia.

A este convento asistía el Consistorio el Domingo de San Lázaro, y el Cabildo eclesiástico a celebrar misa y sermón en el día de la Santísima Trinidad, y a la primera letanía de Mayo.

Allí comulgaba el Cabildo Municipal el día de San José y celebraba su festividad anualmente, con el Santísimo Manifiesto, en acción de gracias, “por la toma y expulsión de esta ciudad a los moros”, según cuentan las crónicas.

El edificio dio nombre a la Puerta de Trinidad que desde el S. XVII servía como entrada a la ciudad, y por la que llegaban a Badajoz los reyes y nobles que venían de la Corte.

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