Badajoz Adelante se opone frontalmente a dos de las medidas anunciadas por el nuevo Presidente de la Junta, Guillermo Fernández Vara, en su discurso de investidura, y que afectan directa y muy negativamente a la Ciudad de Badajoz.

En primer lugar nos oponemos al cierre del Consejo Consultivo de Extremadura, la única institución regional autonómica con sede en Badajoz. Habiendo decenas y decenas de organismos absurdos y vacíos de contenido en Mérida, casualmente Vara ha ido a fijarse en el único que hay en Badajoz para ahorrar costes, algo que en ningún caso se producirá dado que las funciones que realiza el Consejo Consultivo son obligadas por el ordenamiento jurídico y por tanto, de no realizarse aquí se tendrán que realizar de ahora en adelante en el Consejo de Estado en Madrid. Es decir, que los ciudadanos seguiremos sufragando con nuestros impuestos la labor consultiva, porque así lo obliga nuestro estado de derecho, y la única diferencia será que esa importante labor se realizará en Madrid en vez de hacerse en Badajoz, con la consecuente pérdida de una veintena de puestos de trabajo públicos muy cualificados que actualmente desempeñan su labor en el edificio del antiguo Bárbara de Braganza que se rehabilitó para tal fin.

Si de ahorrar se trata, bastaría con modificar la Ley que regula el Consejo Consultivo y eliminar los cargos de consejeros que son utilizados como “retiros” de lujo para políticos, dejando la función de emitir los dictámenes consultivos en manos de los letrados de carrera que componen la plantilla de esta institución.

Por otra parte, la medida anunciada por Vara de reducir al mínimo la apertura de los comercios en domingo es un ataque a la principal fuente de ingresos y creación de empleo de Badajoz, como es el comercio. Justificar tal medida en evitar que los pueblos se queden vacíos los domingos porque sus vecinos se vienen a Badajoz a comprar, no hace sino ahondar en la equivocada idea que durante décadas llevó a cabo el ex-presidente Ibarra de intentar frenar por todos los medios el progreso de Badajoz por creer que así habrá un mayor desarrollo del entorno rural.

Reducir el número de domingos de apertura del comercio perjudicaría gravemente a Badajoz, que vería como el flujo de potenciales compradores se vería desplazado a Elvas, ya que recordemos que en Portugal la liberalización es total en lo referente a la apertura de comercios, permaneciendo abiertos los 365 días del año. En consecuencia, nuestra Ciudad dejaría de recibir miles de visitantes cada domingo de apertura, con el siguiente perjuicio económico y destrucción de empleo.