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Una vez conocido los pliegos del nuevo concurso aéreo publicados el pasado 26 de octubre, con bastante retraso puesto que desde el ejecutivo extremeño se prometió que iban a estar publicados en septiembre, y tras analizarlo en profundidad, pasamos a valorar el mismo.

Este retraso ha provocado que para cumplir los plazos legales que se deben dar en un concurso de estas características ya se esté hablando de que no habría vuelos hasta finales de enero, lo que supondría 6 meses sin actividad regular en el aeropuerto, el mayor plazo de ausencia de vuelos en las últimas décadas, lo que está provocando pérdidas de empleo e inversiones.

Si tuviésemos que dar un titular sobre este nuevo concurso sería “Más por menos”, es decir, más dinero por menos servicios. Y es que la cantidad económica ofrecida para el mismo, 2.420.000 €, es ligeramente superior a la que se ha ofrecido en anteriores concursos, pero exigiendo menos vuelos y servicios añadidos, lo que nos lleva a una situación peor con respecto al pasado.

Para comparar, en febrero de 2010 la Junta, con Guillermo Fernández Vara a la cabeza, sacaba un concurso por 2 años y 4.100.000 €, 2.050.000 € por año. En ese concurso no se establecía un mínimo de vuelos pero si puntuaba el número ofertado, y tras su adjudicación a Air Nostrum, quedó con un vuelo diario a Barcelona y dos vuelos diarios a Madrid de lunes a viernes y uno los sábados. Además, ese mismo verano la compañía programó seis rutas estivales (Gran Canaria, Ibiza, Palma de Mallorca, París, Roma y Tenerife) sin recortar las frecuencias de las rutas regulares, algo que si se contempla en el nuevo concurso aéreo. Estamos hablando que con menos dinero anual había entonces 18 frecuencias semanales frente a las 10 que se exigen ahora.

También es curioso que, aunque a los gobernantes se les llena la boca diciendo que quieren potenciar el aeropuerto como punto de entrada de turismo, al final lo que se hace es que se propicia que ellos puedan volar gratis a Madrid, puesto que, para empezar, analizando las estadísticas de AENA, está claro que hay muchas más demanda de pasajeros a Barcelona que a la capital de España, cuando curiosamente se piden más frecuencias para ésta (6 a Madrid, 4 a Barcelona), y que de las 900 plazas de reserva para la Junta que se exigían en el anterior contrato redactado por el PSOE para el aeropuerto hemos pasado a que ahora, para obtener la máxima puntuación en este sentido, hay que ofrecer más de 2.000.

En otro orden, consideramos que este concurso está “dirigido” a que lo gane una empresa concreta, puesto que algunas de las condiciones de los pliego eliminan a casi la mayoría de aerolíneas que pudieran estar interesadas. En este sentido, adelantamos que la empresa adjudicataria del mismo será Air Nostrum, que ya conocemos bien en Badajoz puesto que fue la que la operadora entre los años 2001 y 2012, y nos basamos para llegar a esta conclusión en la “Clausula 8: Obligaciones específicas del contratista” (Pliego de Prescripciones Técnicas) donde en sus puntos 1) y 2) se especifica “en las aeronaves dotadas de un sistema de propulsión mediante reactor, con capacidad mínima de 40 plazas, que operen desde el aeropuerto de Badajoz las rutas de Madrid y Barcelona”. Hablando en términos coloquiales, esta cláusula elimina la opción de que esas rutas se operen con aviones de hélice, como han estado haciendo Helitt y Air Europa estos últimos años con los aviones ATR.

Teniendo en cuenta que en España la única aerolínea regional que tiene entre su flota aviones reactores de pequeña capacidad de pasajeros es Air Nostrum (CRJ2-200 de 50 plazas, que ya utilizó anteriormente en Badajoz), y que, aunque la cláusula fija un mínimo de plazas y no un máximo, el resto de aerolíneas tienen aviones con muchas más plazas y resultaría ilógico que se presentasen al concurso, máxime cuando nunca antes lo han hecho, queda claro que será esa aerolínea la adjudicataria del contrato ahora convocado.