Badajoz Adelante, único partido independiente de la Ciudad, considera que la argumentación dada en la Resolución de la Consejería de Economía e Infraestructuras de la Junta de Extremadura por la que se revoca la declaración de Badajoz como Zona de Gran Afluencia Turística, publicada hoy en el Diario Oficial de Extremadura, constituye un auténtico insulto a la inteligencia y un ataque denigrante a la Ciudad de Badajoz.

Defiende la Junta de Extremadura que “la ampliación de los horarios comerciales genera que el consumo se redistribuya, pero no implica un aumento de las ventas”. Argumento que se cae por su propio peso, pues si no se produjera aumento de ventas, los centros comerciales no abrirían, pues no están para perder dinero sino para ganarlo. Tan básica norma del comercio y la economía parece que no la conoce, precisamente, el responsable de Economía de la Administración Autonómica que firma semejante despropósito de Resolución.

Añade la Junta que la ampliación de horarios comerciales en Badajoz “tiene consecuencias nocivas para los comercios del resto de las 382 poblaciones extremeñas, que ven como sus ventas caen alarmantemente por el impacto que Badajoz produce en su aérea de influencia”. Es decir, la Junta toma partida a favor de un supuesto comercio rural, atacando para ello a aquello en lo que precisamente Badajoz destaca como es el hecho de ser referencia comercial en un área de 200 kilómetros a la redonda.

En el colmo de la desfachatez, dice la Junta en su Resolución que abrir los comercios de Badajoz “produce la desertización de los núcleos urbanos y las zonas rurales” de Extremadura.

Otro argumento, que haría sonrojar a cualquier técnico estadístico, es que con los horarios comerciales de lunes a sábado es suficiente para atender la demanda, y para justificar tan categórica afirmación se sustenta en los datos de la encuesta realizada por UCE Extremadura en 2013, donde consultados un total de 1240 extremeños, una gran mayoría, el 74%, manifestó que no era necesario abrir más horas semanales o más festivos. Ni que decir tiene que una encuesta tan pobre y totalmente desfasada, no tiene rigor científico alguno como para justificar una decisión tan grave como la adoptada, no olvidando, además, el pequeño detalle de que la citada entidad UCE Extremadura forma parte casualmente del Consejo de Comercio, órgano de la Junta que ha impulsado esta Resolución.

Una Resolución particularmente ofensiva cuando sostiene que Badajoz no merece mantener la declaración de zona de gran afluencia turística, olvidando que la Ley Nacional considera como tal a aquellas localidades que limiten o constituyan áreas de influencia de zonas fronterizas, y ello según la Consejería de Economía porque Badajoz no recibe turistas sino excursionistas y por tanto “el visitante no pernocta y no es medible ni
cuantificable, puesto que no existe ninguna fuente oficial que emane de un organismo público que ofrezca información estadística sobre el número de excursionistas que visita la ciudad”. Es decir, que la Junta no puede cuantificar los visitantes que recibe Badajoz porque no hay ningún organismo público que los avale, pero en cambio sí da por buenos los datos de una encuesta rural realizada hace tres años por una entidad “amiga”. Como vemos, otro argumento muy objetivo. Pero curiosamente, por contra, no da valor a los datos del Anuario Económico de España que elabora la Caixa, que recordemos refleja que Badajoz es una de las 15 ciudades de mayor influencia comercial de España y recibe a seis millones de visitantes anuales, porque según la Junta esos datos “son una estimación, aplicando métodos de evaluación indirecta, recurriendo a hipótesis y utilizando coeficientes, indicadores y estadísticas realizadas a nivel nacional”. En definitiva, la Junta considera datos irrefutables los proporcionados por una encuesta de una simple asociación regional como es UCE Extremadura, y en cambio rechaza los ofrecidos por una de las primeras entidades financieras del mundo. Todo muy coherente.

Para rematar el desprecio a Badajoz, añade el Consejero de Economía de la Junta que las visitas a nuestra Ciudad pueden deberse a “causas ordinarias como la realización de trámites administrativos en Instituciones con sede en la ciudad, visitas al Hospital de referencia regional, etc., […] que se deben al mero hecho de que Badajoz sea capital de provincia […], sin tener ninguna motivación relacionada con el turismo”. Una afirmación de tal calibre en cualquier democracia avanzada debería ser motivo suficiente para la destitución inmediata del responsable político que la firma.

 

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